REFLEXION SOBRE LA ECONOMIA LIBERAL y CAPITALISMO V/S MARXISMO

La Democracia Cristiana, tiene el deber histórico de levantar una propuesta, que frene el reinado brutal del liberalismo económico, el endiosamiento de la economía y el dogmatismo del mercado, que ha transformado al ser humano en un medio y no en un fin, de manera, de centrar el esfuerzo del Estado en ese objetivo ultimo.

Esta interesante reflexión, tiene relación con nuestro sistema "económico liberal" y lo señalado por nuestra Conferencia Episcopal respecto a que, "la falta de equidad en Chile es "vergonzosa y brutal" (2005)

Los democratascristianos debemos tener presente que la experiencia nos ha mostrado como regla general, que nunca un "método" es algo puramente objetivo e inofensivo, sino que, necesariamente acaba imponiendo en el conjunto social un carácter y una mentalidad determinada, induciendo a las personas a terminar pensando según sus actos, contaminando incluso a los sectores menos afortunados economicamente.

El ejemplo mas claro al respecto, es el capitalismo o la economía liberal o economia de mercado, que llevado a limites dogmáticos por muchos economistas como esta ocurriendo bajo nuestros propios narices, cuando constatamos inexorablemente que el mercado y el consumo, han terminado esclavizando a nuestros compatriotas, transformándonos en una herramienta meramente productiva o, en un consumidor insaciable, sin dignidad y sin valores, basta para ello observar el espacio que le dejan a la familia o con mayor preocupacion, los indices de endeudamiento nacional.

El tipo de capitalismo impuesto en Chile, inspirado en una ideología liberal a ultranza, nunca se ha definido a si mismo como una filosofía ni como humanismo doctrinal, sino, simplemente, como un "método para producir mas y mejor" debemos ser competitivos se señala-- destaca al hombre dentro de la cadena de producción solo, como un medio productivo mas y en la practica, generador de riqueza para los dueños del capital -- pero también define al liberalismo, a través de una propaganda invasiva, como un "método" (sistema), lleno de buenas intenciones y promesas, porque vaticina hacer ricas y felices a las personas. En la misma dirección lo define, como un método de mayores oportunidades que todos pueden usar, independientemente de su religión o ideologías, presión tan intensa, que termina tergiversando la cadena de valores que deben regir la vida de quienes se manifiestan humanistas o cristianos.

En el tiempo, podemos comprobar con tristeza, hasta que punto el uso de este aparente, inofensivo y "simple método de producción", ha logrado imponer a millones de personas -- se confiesen teóricamente cristianos o no -- una misma mentalidad capitalista, con todo lo que ello implica, a un nivel puramente practico, de valoración economicista, atea, antihumana, y manipuladora de las personas y de nuestra sociedad al servicio del capital, donde aquellas personas que no son viables para la eficiencia de la cadena productiva, son simplemente desechados y transformados en parias. La crisis valorica de nuestros jovenes tiene su germen en esta idelogia liberal capitalista, que duda cabe.

Exactamente en la misma situación parecen encontrarse, quienes utilizan el método marxista de interpretación y acción histórica, es decir, en el serio peligro de llegar en la practica --independientemente lo que diga su filosofía o su humanismo teórico -- a una visión igualmente economicista de la persona y a la consiguiente actitud manipuladora de él que de esta visión, quiérase o no, se desprende -- el marxismo transforma al hombre en una herramienta productiva del Estado y, a quien no cumpla con estos objetivos, pasa a ser enemigo del "sistema y del propio Estado" y debe ser reciosalizado..

En ambos "sistemas" o "métodos", presuntamente de desarrollo colectivo, las personas aparecen subordinadas a las necesidades o conveniencias del proceso de producción esto es, reducido a la simple condición de medio, masificado: privado de dignidad y plena libertad.

En algunos países como el nuestro, es la propaganda masificante de la sociedad de consumo la que controla el pensamiento y las decisiones de las personas mediante la creación artificial de necesidades, en los otros, es la propaganda ideológica la que se convierte en ley igualmente artificial, falsa y masificante de las conciencias. En un caso se manipula a las personas para proporcionarle utilidad a unos pocos en el otro, se la esclaviza para acrecentar el poderío económico y político del Estado.

Sin embargo, un "sistema" o "método" así como, todas las necesarias estructuras que el hombre teje para vivir en sociedad, no son perversas "per se", como toda obra humana, tiene aspecto buenos y malos, algo del bien y del mal como lo señala la Conferencia Episcopal el año 1971:

" Las fuerzas de vida y las fuerzas de muerte solicitan constantemente al hombre, tanto desde su propio interior como desde su ambiente social. Todas estas estructuras culturales, ideológicas, de estado, religiosas, jurídicas, políticas, económicas, etc., le ayudan al hombre a vivir en sociedad pero, las estructuras revierten sobre él, condicionando y conformando a su vez, toda su vida social. Hay estructuras que son antihumanas como por ejemplo la: esclavitud ; otras veces, pueden tratarse de estructuras buenas pero usadas abusivamente como cierta propiedad privada utilizada con fines egoístas y otras con el tiempo, que se transforman en peso muerto y quedan obsoletas, como algunas normas legislativas.

Así, el hombre, debe enfrentar constantemente estas fuerzas de liberación y opresión que se mezclan en su interior y se traspasan como toda obra humana, a las estructuras que construye para vivir en sociedad las que pueden transformarse _ si los componentes de la sociedad no intervienen para corregirlas-- en un "sistema o método" opresor, inhumano y esclavizante.

Sin embargo, la lucha contra el pecado de las estructuras es difícil: las estructuras sociales no solo son tan complejas como el corazón humano, sino que, además, son permanentemente variables. Es por lo mismo, ardua tarea discernir a la luz del Evangelio, lo que en estas estructuras sociales mata o vivifica al ser humano. Pero Cristo Resucitado nos exige este esfuerzo de iluminación en cada momento de la historia de forma que, nuestro compromiso con su misión liberadora pueda realizarse de manera integral y eficaz."

Asi, frente al vergonzoso y brutal funcionamiento de nuestro "sistema" o "metodo" de desarrollo, como militantes DC y como personas con valores cristianos, tenemos la obligación de proyectar sobre estas estructuras los principios del evangelio, así, pese a la intensa presión que el "sistema" ejerce sobre nuestras conciencias y nuestra familia, debemos imperiosamente resistir a su insana influencia, rebelarnos constantemente a sus factores negativos y construir una propuesta de desarrollo social, política y económica, humana y solidaria, liberadora, integral y justa, en definitiva, que resguarde los valores y principios intransables del humanismo cristiano. Esta lucha debe ser constante, como la lucha permanente de cada ser humano para discernir entre el bien y el mal o, sobre lo que constituye una carga de vida o una carga de muerte.

Debemos recordar la tarea que nos dejo Juan Pablo II, esto es que, los Pobres no pueden esperar y, es verdad, no pueden esperar que el "sistema" los considere alguna vez personas viables o, que la mentada eficiencia y productividad, los integre alguna vez al reinado del moderno exitismo implantado por iluminados y dogmaticos economistas porque ello, tal como el "sistema" funciona, nunca sera posible.

Héctor Canales, ex Concejal de Maipú

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