RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL EMPRESARIO Y LIDER ECONOMICO

Desde hace algún tiempo se viene socializando el concepto de "Responsabilidad Social de la Empresa", mandato que la Iglesia a través de sus Doctrinas Sociales, amplía al Empresario y al Líder Económico en forma individual esto es, como una persona dotada de virtudes y valores que deben ser puestos al servicio generoso del resto de la sociedad, evitando el fuerte impulso al egoísmo y la avaricia como norte de su esfuerzo.

La Concertación, no ha logrado o no ha sido capaz de impulsar un programa de reformas económicas que detengan la concentración de la economía y construyan un escenario mas favorable para el desarrollo de la pequeña, mediana y microempresa de forma que el mayor crecimiento llegue efectivamente a la clase media chilena y a los trabajadores.

Aun mas, los organismos fiscalizadores han demostrado absoluta ineficiencia para proteger bienes transcendentes para nuestra sociedad y hemos conocido conductas empresariales reprochables, bochornosas y repudiables que nos muestran un empresariado chileno deshonesto, tramposo, de mala fe y con una avaricia insaciable.

Toneladas de carne de cerdo contaminado con bioxina puesto a la venta a publico, salmon contaminado con el virus sisa, farmacos con defectos en los controles de calidad, departamentos y casas con graves deficiencias estructurales, razones sociales multiples para una sola actividad comercial que tienen como objetivo unico, burlar la legislacion laboral y productos internados a precios que no tienen relacion alguna con sus precios de venta y que solo buscan el enrequecimiento en poco tiempo, para que vamos a considerar lo de Celulosa Arauco, el caso de Pascua Lama, la industria bancaria y otros tantas actividades economicas, donde el lucro desborda todo principio social.

El país que crecio, de acuerdo a una formula especulativa, a una tasa de casi 6% anual ahora bordea el -4.5%, logrando que esta incidencia haya sido marginal en materia empleos, mejoramiento de sueldos y calidad de vida para los ec tores medios y de bajos ingresos sin embargo, fue, ampliamente favorable para los grandes grupos que concentran gran parte de la actividad economica nacional por ello, existen fundamentos solidos en el sentido que debe estudiarse una reforma economica profunda, que permita que la vara del progreso y desarrollo beneficie a todos los sectores.

Por otra parte, líderes empresariales como Juan Claro, en su oportunidad, destaco la responsabilidad de los empresarios en materia social quienes, deberían redoblar sus esfuerzos para invertir y crear nuevas fuentes de trabajo, mejorar los sueldos y apoyar medidas económicas diferenciadas que potencien el desarrollo de la microeconomía de forma, de ir construyendo un país donde las criticas diferencias sociales disminuyan y los chilenos se sientan parte del desarrollo y el éxito económico que el país muestra. La sabia postura de este alto dirigente empresarial pone en el centro del debate al interior de su propio gremio, un tema dificil para el empresariado chileno, que en algunos casos no logra entender que su propio exito, depende del fortalecimiento de la Democracia y la tranquilidad social para que se puedan desarrollar sus respectivas actividades productivas o de servicios.

La inteligencia de que fueron dotados estos líderes económicos, responsables y comprometidos con la sociedad que los rodea y a quienes pretenden servir, deben estar dirigida precisamente a encontrar la forma de integrar a los menos dotados al desarrollo y al progreso económico que el país pretende ostentar, evitando caer en el pecado de acaparar riquezas innecesarias y sin limites a costa de la pobreza y necesidades del resto.

Especial responsabilidad tiene el Estado en esta misión de repartir con equidad el crecimiento economico y debe agotar los esfuerzos, a través de los consensos necesarios y si no los hay, a través del ejercicio democrático, para establecer reformas económicas que corrijan las deficiencias graves detectadas en la estructura economica, fiscalizar la competencia desleal o las transgresiones a normas medioambientales y de salud, mejorar el cumplimiento de las leyes laborales e incentivar cualquier proyecto que tenga como dirección un crecimiento con mayor equidad social.

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