"LOS POBRES NO PUEDEN ESPERAR", la tarea que a la Democracia Cristiana, le ha costado asumir.

En su visita a Chile, su Santidad Juan Pablo II nos recordó con fuerza una misión para la cual, la Democracia Cristiana había nacido como corriente política, siendo su declaración de principios que habla del proletariado, el fiel reflejo de este destino.

Sin embargo y como toda obra humana, el tiempo, la lucha por el poder y el ejercicio del mismo, confundió su camino, desviádola de esa enorme y principal tarea que debe guiar a nuestros líderes y representantes populares.

En este sentido, cuando nuestro Partido adhiere a la tesis de que, los graves problemas de cesantía cuyos indices se han mantenido en un 9,5% real durante casi 6 años y que, a lo mas que podríamos aspirar es lograr rebajarla a un 6% estructural, estamos olvidando esta principal tarea que va ligada a principios de solidaridad y equidad.

Así tambien, cuando nuestros segmentos sociales mas pobres que llegan a 3.500.000 chilenos deben esperar según algunos de nuestros líderes; que nuestro crecimiento económico y el libre mercado actúen, como único medio posible de vencer este flagelo que afecta a muchos de nuestros compatriotas y sus familias, estamos renunciando a nuestra misión de ser un partido representante de los sectores medios, medios bajos y pobres de nuestra población, olvidándonos de todas nuestras fuentes de inspiración entre ellas, el pensamiento social de la Iglesia.

El Papa Juan Pablo II cuando vino a Chile, nos recordó con fuerza nuestra misión política señalando "Los pobres no pueden esperar", como principal problema social que debe motivar nuestro actuar, a través de esta descomunal frase, el Papa nos instó a retomar nuestra esencia política enviando un fuerte mensaje a nuestros líderes para que el poder no sea el principal objetivo de nuestra acción sino, Los mas Pobres.

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